Sobre mí
Deja que me presente...
¡Hola! Mi nombre es Joan, y sí, soy de esos que todavía recuerdan el sonido de un módem conectándose a Internet. Esto —junto con media vida en el sector de la comunicación— hace que me haya ganado el derecho a presentarme como un redactor “sénior”.
Si nos vemos algún día podremos charlar de viajes, de libros, de música, de historia o de cine. Si despiertas mi lado más freak sacaré a relucir las motos custom, los caballos y la contracultura norteamericana de los años setenta. Y si con eso aún no tienes suficiente, como buen catalán acabaré hablándote de las setas de otoño.
Mi idilio con la escritura y las artes plásticas empezó de muy pequeño, aunque debo confesarte que cuando oía decir aquello de “el chaval nos ha salido de letras” no me sentaba del todo bien. Pensaba cuán precaria iba a ser mi vida si no era capaz de ganarme el pan como un buen ingeniero o un gran hombre de negocios. Afortunadamente, hoy puedo decir con orgullo que disfruto viviendo de lo que más me gusta: escribir.
A lo largo de mi carrera profesional he trabajado para distintos medios de comunicación, dedicándome a la redacción y a la producción audiovisual en entornos off y online. De todas formas, ha sido en la radio donde he encontrado mi verdadero ADN, descubriendo eso que solo se puede sentir cuando estás delante de un micrófono. ¡Me lo paso en grande poniéndole voz a cada texto!
Si quieres saber un poco más, te invito a cotillear algunos de mis trabajos, y siempre que lo desees, puedes contactarme. ¡Será un placer conocerte!

Formación
Licenciatura en Publicidad y RRPP por la Universitat Autònoma de Barcelona
CFGS Gràfica Publicitària en Elisava - CIC
Becas y programas de intercambio (Ciencias de la Comunicación): Università degli Studi di Siena y Universidad Pontificia de Salamanca
Idiomas: catalán, castellano, inglés e italiano
Publicaciones en:









Mis principios
Tienes una idea, un proyecto o, simplemente, necesitas comunicar. Si has buscado la ayuda de un/a profesional, me juego el cuello que se habrán cruzado en tu camino un buen puñado de gurús que invocan los preceptos del marketing con una retórica como esta:
“Conecta con tu audiencia”. “Aumenta la notoriedad de tu marca”. “Crea mensajes con alma”. “Mejora el tráfico y genera leads de calidad”.
Entender bien la teoría puede ser de lo más útil, aunque no nos engañemos: los resultados dependen de una buena ejecución y el copywriting es, a mi modo de ver, la piedra angular de todo este proceso.
La tarea del redactor creativo es crear contenido atractivo, interesante y diferencial para una determinada audiencia. En cambio, cuando hablamos de redacción periodística o redacción técnica, lo hacemos con una visión menos idealista y sujeta a un código deontológico. Si lo que se busca es optimizar el posicionamiento SEO, la eficacia de un buen copywriter dependerá de su habilidad para encontrar y combinar las palabras que garanticen la visibilidad del contenido en la red. En resumen, el abanico de registros es tan sumamente amplio que resulta difícil pensar en el copywriting sin tener en cuenta su naturaleza multidisciplinar.
Bajo mi punto de vista, trabajar como redactor pasa necesariamente por la combinación de tres habilidades que considero indispensables:
Creatividad: Cuando un copywriter te diga que no utiliza ChatGPT para hacer más fácil su día a día, mejor no te fíes. De todas formas, me gusta pensar que las mejores ideas todavía pertenecen a las personas. Tan útil y necesario es implementar las nuevas tecnologías en este oficio como entender que el factor humano es y será siempre diferencial.
Análisis: Por muy inspirada que sea una pieza de copy, su eficacia depende de la capacidad de entender el mercado, la competencia y, sobre todo, la audiencia. Mediante herramientas de búsqueda y análisis de datos podemos garantizar que cada palabra está alineada con las tendencias actuales y las preferencias del consumidor. El copywriting no es una tarea solitaria; es un proceso colaborativo que incluye escuchar, investigar e interpretar información relevante.
Adaptabilidad: Ejercer este oficio pasa, a menudo, por remangarse y bajar a la arena. Saber asumir cierto volumen de trabajo con timings reducidos y entender que no todos los contenidos nos harán ganar un Cannes Lion es un ejercicio de realismo que nos ayudará a adaptarnos en un entorno altamente exigente.